domingo, 2 de agosto de 2009

Derrotar a la bestia.

Estoy muy orgulloso de mi mismo.
Ayer, aparentemente, logré derrotar a la bestia.
Hacía ya casi dos años que me perseguía, que me acorralaba y me hastiaba, pero c'est fini. Hoy vuelvo a respirar en paz.
Fueron muchas las cosas que pasamos juntos, porque hace casi dos años que tenemos una convivencia casi permanente. Hasta me atrevería a decir que por momentos vivimos cosas lindas. Las bestias no siempre son personajes oscuros y crueles, pueden disfrazarse y adquirir la imágen que uno quiere que tengan... pero tarde o temprano muestran su verdad y comienzan a herir.
Mi bestia tuvo muchas idas y vueltas, aunque debo aceptar que muchas de ellas fueron solo en mi cabeza. Cuando pasó su hora, es decir cuando se cansó de ser amable y pertinente, todo se dio vuelta y empezamos a vivir la pesadilla.
A la hora de dormir, aparecía en mis sueños y se reía, me miraba fijo a la cara y se reía. Creo que no es miedo lo que me causaba la bestia, sino una terrible angustia que me crecía desde el fondo del pecho y me estremecía cada uno de los músculos, entumeciéndome hasta el último surco del cerebro.
Pero al parecer ayer todo terminó, y fue un final pacífico. En el que se podría decir que ella y yo decidimos terminar todo de común acuerdo.
Seguramente la vuelva a ver, una y otra vez. Pero esta vez yo voy a ser quien tenga el chaleco anti balas puesto. Y ni ella ni yo vamos a terminar heridos, porque sabemos que todo habrá quedado en los anecdotarios y las bitácoras de nuestra memoria.

jueves, 30 de julio de 2009

Memoires.


Nunca pude escribir diarios íntimos. Lo he intentado más de una vez, sobre todo después de fumarme, varias veces, cada una de las entregas de Bridget Jones.

Es algo dificil, no sé hacerlo. Y eso que quiero darmelas de escritor, y cualquier escritor tiene su diario íntimo, bueno, no diario íntimo con candadito y hojas rosas y perfumadas, pero al menos tiene sus memorias para que al momento de la muerte, su familia (o su viuda, que no va a ser mi caso), las encuentre, las publique y pueda vivir de las regalías que esto le trajo.

Nunca pude describir mis relaciones amorosas -o sentimentales, para ser más realista-, nunca pude ponerme contento porque X me había mirado en el boliche y luego correr a mi casa, desenfundar el librito de tapa dura y volcarlo en sus páginas. Siempre sentí que mi vida no era interesante para nadie más que para mí, o al menos si no le ponía un poco de literatura.

Seguir las crónicas de alguien es una empresa dificil, para empezar considero que si estás siguiendo la vida de alguien día a día, página a página, significa -de mínima- que estás viviendo una obsesión por esa persona (se me viene a la cabeza la canción del grupo aventura, bastante grasa y muy de moda en el año 2000). Suponiendo que no tenés una obsesión por la persona a la que perseguís como un psicópata, nos quedan otras opciones: a) que efectivamente seas un psicópata, con lo que te recomendaría que más que seguir leyendo el diariecito, te vayas a hacer tratar; b) que no tengas absolutamente nada mejor que hacer, a lo que recomiendo que te busques una carrera en la universidad o un trabajo, si ya tenés ambos... volvemos sobre la idea de que te hagas tratar.

De cualquier modo, siempre me parecieron interesantes las memorias o los diarios íntimos. No porque yo sea un psicópata, que creo no lo soy (podemos discutir un largo rato sobre mis fobias u obsesiones, pero psicosis no). Siempre me llamó la atención que haya gente que necesite poner en papel -o en formato digital, vos elegís- lo que le pasa todos los días y además, como soy una persona muy fantasma, siempre me imaginé que la acción de escribir un diario íntimo debe ser todo un ritual. Las memorias de tipos como San Agustín, o Rousseau, me imagino que fueron escritas en alguna abadía, ubicada en un acantilado nórdico, con tormenta y lluvia*1. Las memorias de figuras más contemporáneas me imagino que fueron escritas a la noche, con candelabros, porque no sé por qué carajos estaba cortada la luz. Y de la gente que no le importa a nadie, como es nuestro caso (los escritores de pacotilla), me imagino que minimamente se abrieron un buen tinto y pusieron un disco de turno que representara lo que habían vivido en ese momento.

Y yo que nunca pude escribir nada sobre todo lo que me ha pasado. Bueno, tampoco es que me pasó tanto, pero tengo anécdotas graciosas o interesantes y día a día escucho cosas sobre las que me gustaría escribir, pero al no tener memoria, me olvido.

En fin, memoria, memorias, creo que siempre es bueno tenerlas -aunque ningún psicópata venga a leertelas-*2.


*1: No sé por qué me imagino que Rousseau escribió en un acantilado nórdico, pero me lo imagino.

*2: También es bueno tener memoria y memoria ram en la computadora, porque ciertamente agilizan las operaciones.

sábado, 25 de julio de 2009

Una noche en el Lago Traful.


Hay varios temas por los que debería empezar una terapia. Por decir algunos: mi relación con mi vieja; el ausentismo que sentí por parte de mi viejo cuando era chico; mi sexualidad; mi imposibilidad de manter relaciones por más de dos meses; bueno... y varios más.

Después podría decir que hay varias cuestiones puntuales que son las que hacen a una terapia, es decir, los temas diarios -o no tan diarios- que ocupan el conciente y el inconciente del común de los humanos.

Esas relaciones diarias, encontronazos, peleas y amistades, noviazgos... esas cosas. Es decir, cuestiones que no son vectores de una terapia, sino que le permiten al terapeuta de turno, seguir cobrando.

En ese marco se encuentra mi pelea con dos amigos en el sur. Una pelea insignificante con amigos, que a decir verdad, también resultaron bastante insignificantes. Pero una pelea, claro, que todavía no me saco de la cabeza.

Imaginate que vos estás decidido a irte de viaje, tranquilo, un viaje onda experimental a Bolivia -por ponerle un lugar físico real-. Decidís irte solo de viaje, te vas a ir tranquilo a disfrutar y conocer. Pero tus amigos te hinchan las bolas, con que te vayas con ellos a la patagonia -detalle, ellos dos son pareja y vos sos el soltero-.

Cuestión que ahí partimos, en enero, hacia las montañas de los siete lagos. Ellos de luna de miel, yo de justificación para sus respectivos padres: "Nos vamos de viaje con dos amigos, Nacho y A.", dijo L. en su casa; "Nos vamos con dos amigos de la facu, L. y Nacho", dijo A. en su casa.

No sé si fuiste a hacer los Siete Lagos alguna vez, es un viaje re típico para el mochilero promedio, que sale con todas sus hormonas revolucionadas y la esperanza de tener sexo en las montañas del sur.

Yo también salí con ganas de tener sexo en la montaña, pero bueno claro es un poco más dificil, porque el promedio de edad son 18 y a esa edad la mayoría de los muchachines todavía intentan tener sexo con muchachitas. Pero no va al caso.

Como decía, si fuiste a los Siete Lagos, sabrás que son todos iguales. El Espejo, el Espejito, el Traful, el Juanito Lago... todos iguales, lagos. Y claro, yo me pregunto ahora, porque cuando decidimos ir, yo ya me había olvidado como era el circuito (aclaración: fui seis veces al sur, una vez sola hasta esta última, había hecho los siete lagos), me pregunto por qué carajo ir a pasar veinticinco días con pocas probabilidades de bañarme con agua caliente, sabiendo que voy a comer preferentemente fideos y que voy a tener dificultades para cagar. ¿A quién se le ocurre?

Y allí salimos, la pareja y el amigo, para encontrarnos con otro "amigo" allá en Bariloche y arrancar el recorrido juntos. Yo había conocido a la pareja en cuestión un año antes, cuando todavía no eran pareja y me creía que eramos los mejores amigos. Pero no, ellos no me conocían tanto y yo no los conocía tanto a ellos, porque cuando C. -el que se sumó en Bariloche- siguió su ruta, en San Martín de los Andes, comenzaron los problemas.

Lo voy a poner en pocas palabras, noche doce durmiendo en carpa, una de ellas con nevada incluida en verano. Nueve de las doce cenas habían sido fideos. A la noche matábamos el frío con vino tinto, que para esa época no me gustaba. Venía de cortar con mi ex y en el medio del viaje me llama el incoherente que me había tenido todo el año en vela. Estaba peleado con mi vieja, y me arreglé el primer día cuando nos cruzamos en Bariloche -en casa de mi tía que vive allá-.

¿Cómo pretenden que el setenta y cinco por ciento de mis comentarios no sean irónicos? ¿Quién puede soportar tanto martirio en vacaciones? Y nadie observó además, que para esa altura yo me había quedado solo con los tortolitos... que claro, querían tener sexo en la montaña pero, oh problema, tenían que dormir con el pesado que habían invitado para justificar su viaje con sus padres.

Y bueno muchachos, no es mi culpa, yo me quería ir a Bolivia.

No voy a dar los detalles de la pelea, porque esto se extendería demasiado, pero lo cierto es que decidieron dejar de hablarme y lo sostuvieron durante mis últimos dos días en San Martín, hasta la fecha. Y yo preguntándome qué hice.

Sigo preguntándome qué fue exactamente lo que hice, y sé que necesito terapia, pero por muchas cosas, no por ser sincero.

viernes, 24 de julio de 2009

'Ex' & the city*


Detesto la cuestión de los patrones, no de los patrones de fábrica -que bueno, también los detesto-. Mirando "Sex & the city", sí, lo que leés, me di cuenta que detesto los patrones que uno sigue cuando uno se enamora, o en todo caso cuando uno anda buscando el amor.

Cada uno tiene el suyo, algunos tienen patrones más favorables que otros, pero todos seguimos algún patrón al momento de elegir a una persona.

Yo tengo mi patrón, claro, como vos. Yo elijo hombres que siempre, sistematicamente, han temrinado con sus novios a poco tiempo de conocerme.

¿Cómo enfrentar semejante situación? Porque estos pobres condenados no tienen la culpa de ser dejados, o de acabar de dejar a sus parejas. Pero yo tampoco tengo la culpa de sus estados emocionales, de los pesos gastados en terapia y de las lágrimas regaladas. Y a decir verdad, tampoco me interesa. Porque cuando yo conozco a alguien, o estoy en plan de conocer a alguien, quiero sorprenderme, ver todo color rosa, azul o el que más te guste, ir a comer, ver una película o tomar un buen vino escuchando música. Quiero que todo me sorprenda, porque sí, también tengo sentimientos y en esos momentos me transformo en un mar de cursilerías.

Pero claro, la otra persona acaba de romper una relación y todo cuanto mire a su alrededor va a tener la cara del 'ex'. Las sábanas en su casa van a tener restos de su perfume; las películas que le proponga mirar seguramente ya las van a haber visto juntos en el verano; su 'ex' tenía una chomba igual a la mía o le hago acordar por ese gestito que hago con las manos.

Y los muy desenamorados tienen el descaro de, encima de todo, decirmelo!

Un ex es una persona que por meses está tirada, llorando, mirando películas y escuchando música que por h o por b le hace recordar a su ex. Un ex conoce gente para olvidarse a su ex. Un ex no quiere construir una pareja, porque tiene miedo de que le suceda de nuevo lo que le pasó con su ex. Un ex tiene amigos hiper atentos, que ante cualquier comentario tuyo que no les cierre, le van a ir a decir que vos esto o que vos lo otro.

En síntesis, los ex son gente que se merece cinco o seis meses sola, hasta volver a conocer a otra persona, minimamente.

Entonces ¿por qué siempre, cuando cortan con su pareja, o cuando están siendo dejados, aparezco yo en el medio? ¿Tengo cara de psicólogo con derecho a roce? Pero si ni siquiera soy psicólogo.

Los 'ex' son inestables, pueden no llamarte por dos semanas, y cuando conseguís conectar con ellos, te van a comentar que se cruzaron con su ex y que charlaron y que están pensando en volver. ¿Y qué carajo me tuviste haciendo dando vueltas por dos meses? Te vas a preguntar vos, con un gesto extrañado como de "¿me-estás-tomando-el-pelo?"

Y así y todo, siempre termino en el medio. Pero te juro que hay veces que ni quiero, no es que los busco, simplemente aparecen, porque son parte de mi patrón. Un patrón de mierda, que no elegí, como tantas otras cosas.

Tarde o temprano me tocará a mí ser uno de esos ex, supongo.


*El título de este post le pertenece a mi amigo R.P (http://rubphosse.wordpress.com/)

jueves, 23 de julio de 2009

Necesito Valium.

No, esta vez no tengo nada gracioso para contar. Tampoco se me ocurren demasiadas reflexiones interesantes para abordar hoy.
No es que no me haya ocurrido nada desde mi último post a la fecha, no es que en el país no haya ocurrido nada, ni en latinoamerica, ni el mundo. De hecho creo que, por enumerar nomás, podría contar bastantes hechos:
- A título personal: promocioné una materia; ya tengo mi pasaje a Cuba; y bueno, creo que no mucho más porque estoy de vacaciones hace tres semanas.
- A nivel país: pasaron las elecciones, el kirchnerismo perdió a lo largo y a lo ancho del país; se acordaron que había epidemia de gripe a (antes gripe porcina, ahora influenza n1h1) y se generó una paranoia general insoportable; reformaron algunos miembros del gabinete, pero el simpatiquísimo de Moreno sigue en su cargo; ayer nevó en todos lados menos en La Plata, los de TN tuvieron un ataque de conciencia social y se fueron al Parque Lezama a hacerles entrevistas a los vagabundos que dormían ahí; Estudiantes ganó la Copa Libertadores; terminaron Los Pells, terminó Gran Cuñado (por suerte), empezó Gran Cuñado VIP (la UTA!); en síntesis, creo que no mucho más.
- A nivel internacional: surgió el escándalo de las chicas berlusconi; Corea del Norte sigue amenazando a su par del sur nada más y nada menos que con misiles nucleares; Obamma está tratando de reformar el Plan de Salud y no lo dejan; un senador yanky se curtía a una argentina y se armó escándalo; hubo un golpe de estado en Honduras, un tal Micheletti está dele que dele con la represión y Zelaya -el presidente constitucional- estuvo horas dando vueltas en avión por encima de Tegucigalpa, a ver si lo dejaban aterrizar, cosa que finalmente no hicieron; y supongo que habrán pasado varias cosas más que me estoy olvidando.
Y en medio de todo eso, de todas las acciones que se suceden día a día en el mundo de los mortales, en nuestro mundo. En medio de las apariciones y desapariciones, de los encuentros, de las señales, del mar, de la nada, del frío, del calor, de los desastres naturales. En síntesis, cuando menos lo esperaba, apareciste de nuevo. Como un tarado, riendote, aparición onírica, casi irrisoria, diciéndome vaya a saber qué cosa. Es evidente que ya a esta altura reprimo, por suerte reprimo.
Pero me quedan tus palabras rebotando, cuando ya no hace falta. Descubro el calor de los brazos cruzados, el aroma, el plástico de tu perfume. La sonrisa, diciéndome que cuándo vamos a decidirnos. La mirada de siempre.
Bla! Palabras... palabras que van y vienen, que llenan los silencios de los desesperados, que llenan nuestros silencios. Palabras, que salen disparadas, como balas que hieren hasta en lo más profundo, por lo menos de mi cuerpo, vos no, vos te pusiste el chaleco anti balas antes de empezar a disgregar, antes si quiera de mirarme.
De nuevo al vacío ¿por qué tenías que aparecer ahí, si ya no ocupás más lugar en mi mente? Te da por la risa, evidentemente te guardaste un surco de mi cerebro y te quedaste ahí, cómodo, tomándote un cabernet sauvignon y esperando a que te descubran.

viernes, 12 de junio de 2009

La muerte y todo lo demás.


Me detuve a pensar sobre la muerte. Claro que no voy a hacer una exposición filosófica sobre el final de los días, de las implicancias que la muerte tiene en la subjetividad de la gente, del instinto de supervivencia, ni mucho menos.

Me detuve a pensar particularmente en la nota cómica que termina dando la muerte si las personas con las que decide jugar saben sobrellevar la vida de una manera inteligente.

Creo que todos estamos más o menos asustados por lo que nos va a pasar (si es que nos pasa algo) el día que nuestros cuerpitos digan "good bye, good bye" y el corazón haga huelga general por tiempo indeterminado. Pero yo no puedo parar de pensar en lo divertidos que son los hechos post-mortem.

Ayer, en lo de mi abuela, conversabamos sobre qué iba a ser de nosotros cuando murieramos. Bueno, en realidad conversabamos sobre la muerte y todo lo demás. Porque el tema surgió cuando mi abuela y mi tía se entrecruzaron contando una anécdota (sí, no soy el único de la familia que tiene memoria idiota y lo único que sabe hacer bien es contar anécdotas) que les había sucedido en conjunto días atrás.

Mi abuela volvió del cementerio (creo), absolutamente indignada por dos cuestiones:

a) la más simbólica: habían perdido la lápida de mi bisabuelo (sí, como lo leen, la lápida se había perdido) y eso tocaba lo más profundo de su memoria desvariada (mi abuela anda como una luz, pero tiene 78 años, es obvio que se va a olvidar de algunas cosas).

b) la material: le habían cobrado dos veces la cremación de los pocos restos que quedaban ya de mi bisabuelo (que ahora, deteniendome a pensar, sospecho que pueden haber sido los restos de cualquier otra persona, porque mi bisabuelo murió hace bastante y la lápida estaba perdida, así que...)

Como les decía, acá está la muestra más ejemplar de los desvaríos que puede causar la muerte, y todo lo que la rodea. Pero la anécdota sigue mientras mi abuela indignada le contaba por teléfono a mi tía cómo le habían cobrado dos veces por los restos del Tata, pegó un grito comparable al que hubiese pegado si se le aparecía la mismísima figura de mi bisabuelo ahí (lo cual hubiese sido un guiño para empezar a filmar una película ya mismo). Pero no, el grito no era por la aparición, sino porque al escuchar las llaves, mi abuela recordó que Berta (un personaje único en mi familia, sobre la que ya voy a relatar algo) estaba llegando para hacer la limpieza.

-Te tengo que cortar -le dijo mi abuela a mi tía -porque acaba de llegar Berta y lo tengo a Papi en la mesa de la cocina.

(Papi: la urna con las cenizas del que queremos creer es mi bisabuelo).

La conversación siguió sus rumbos (no la de mi abuela y mi tía, que cortaron, la nuestra), porque todos teníamos algo para decir sobre lo que queríamos que hicieran con nosotros cuando muertos.

Yo alguna vez quise que me tiraran en los lagos del sur. Bueno, aunque sea en uno. No sé, me daba la sensación de poética la imágen de mi hermana esparciendo mis cenizas, en un catamarán, por el Nahuel Huapi. Como he dicho tengo, usualmente, disparadores binarios en mis pensamientos, con lo que se me ocurren dos cuestiones:

a) no sé por qué creo que me voy a morir antes yo que mi hermana, cuando la lógica (ella es casi dos años mayor que yo) indica que ella debería morirse primero.

b) de esparcirse mis cenizas en el lago, el hecho debería efectuarse un día sin viento, porque (y esto me lo hizo notar de una manera inteligente mi tía Tula -que vive en Bariloche-) si no más que en el lago mis benevolos restos culminarían siendo sacudidos de las caras de los turistas patagónicos.

A raíz de esto, mi otra tía (Laura) contó la historia de la suegra de una amiga suya, que había pedido que sus cenizas fueran tiradas en Mar del Plata, pero no desde el Torreón del Monje, o desde el muelle. No, la señora exigía que su decendencia se embarcara y dejara su recuerdo en el mar, a una profundidad considerable.

Lo más triste es que su familia lo hizo.

Finalmente, todos terminamos negociando que se hiciera con nuestras cenizas, lo que más cómodo quedara a los que les toque recibirlas. Salvo mi abuela, que pidió que la tiremos en la plaza San Martín, bajo las magnolias. Y mi tía Laura le observó que mejor en otro lado, porque si no sus restos iban a convivir por el resto de la eternidad (o al menos lo que le quede al mundo como lo conocemos hoy) con la bosta de los perros platenses. Pero mi abuela es obstinada y dijo que no le importa, que ella es urbana y quiere que la dejen ahí, que vayan sus cinco hijos con la urna, una botella de champagne, la tiren, se abran el champú y que disfruten de una de las tardes más extrañas de su vida.

Por suerte no me encomendó la responsabilidad a mí y espero no tener que terminar haciéndolo... No por el champagne, sino porque no sé cuáles son las magnolias.

martes, 9 de junio de 2009

10 cosas que detesto.

1) El día del amigo, de la primavera, del gauchito gil, de la madre, del padre, del hijo y del espiritu santo.
¿Por qué existen esos días? ¿Quién fue el imbécil que los inventó? Los días así, siempre "HAY que salir", y está todo el mundo en la calle, como si fuera agradable amontonarse en una plaza, con gente con olor a vino, papitas pay desparramadas por el suelo, muchos globos, y cornetas, payasos que se creen graciosos y persiguen a los niñitos (que a su vez corren atrás de baldes de garrapiñadas y algodón de azúcar). Toda esa montaña de felicidad postrada, porque en verdad está todo el mundo puteando, me pone de terrible mal humor.
2) La gente que cuando te saluda te dice "Negri" (preferentemente a las que tienen pinta de prototipo de mujer de polista, ella conchuda, él forro).
A ver, lindi, no soy negro, es más soy blanco leche y cuando voy a la playa en verano, me rostizo como un tomate. Ya quisiera ser un poco más negri, entonces me podrías decir negro con propiedad. Pero lo que si no pienso permitir es que me la terminación "i", se me da por preguntar... ¿Qué sos, dislexico/a?
3) Que me pidan un trago de Coca Cola, o unas papitas cuando voy con un paquete por la calle.
Y lo que es aún peor, que me digan "Eh, amigo, me convida' una papa". No soy tu amigo, no te conozco y no tengo ganas de darte una papa, ni un trago de gaseosa, ni dos pesos, ni nada. Dejame caminar tranquilo, que yo no te pedí nada, ni siquiera te miré como para conversar.
4) Viajar parado en el micro a Buenos Aires.
Y me detengo sobre este punto, que es injusto. Porque pago $8.50 el pasaje, y vamos yo no soy de esos que dicen "Tengo derechos, pago mis impuestos", pero ocho pesos con cincuenta, me parece un abuso. Y si vas a cobrar eso, minimamente poné más servicios, así no vamos todos apiñados como sardinas en un colectivo que ante el mínimo movimiento, va a volcar y nos vamos a hacer todos puré Maggi.
5) La gente que en el msn agrega un "jejejej" cada dos líneas.
Juan Carlos Msn dice:
se murió mi papá, estoy re triste.
Rita Cortese dice:
qué bajón, jejejej.
A ver, boludo/a, no, el jejeje metetelo por el quinto forro del recto. La risa, en el chat, se usa cuando algo es gracioso, no pará llenar silencios.
Además, dónde se ha visto que alguien se ría "jejejej", porque mirá que se me ocurren onomatopeyas para la risa, pero "jejejej" realmente no tiene ton, ni son.
6) Las faltas de ortografía, gramáticales y sintácticas.
Y juro que no tiene que ver con el hecho de que sea estudiante de Letras, digo, no es tan dificil escribir bien. Además se supone que a esta altura del partido, cuando ya cumpliste 21 años deberías, minimamente, saber escribir. Porque, vamos, no es que te estoy pidiendo que me resuelvas un ejercicio de física cuántica.
¿Cómo pretendés que entienda lo que escribís si tenés que poner "ay! qué risa me causaste" y en cambio me encuentro con "ahí! q riza m causazte".
7) Qué los taxistas no tengan nada mejor que hacer, que comentarme cómo está el clima, cómo anda su esposa, o el culo lindo de la que pasa por delante del auto.
Si cuando me subí al auto, me puse los auriculares del mp3 ¿cuál es la interpretación que debe hacerse al respecto? A ver... vamos los inteligentes...
Sí! que no quiero hablar con nadie, ni que me hablen, gracias!
Pues bien, por qué insisten. ¿Por qué? Por qué tengo que saber que tu hija está en Usuhaia, que resulta que de noche baja muchísimo la temperatura y que el mes pasado se quedaron sin gas y pasaron un frío de aquellos, eh. Realmente creés que me interesa si llueve o no, y que vos hoy a la mañana viste que el cielo estaba muy negro. Y... de verdad creés que todo el mundo es heterosexual? Y que a todos nos va a gustar el mismo culo de la pobre rubia que tuvo la mala suerte de cruzarse con vos?
8) Estar en una fiesta y que pasen folklore o los Redonditos de Ricota.
Ok, lo acepto, los Redonditos de Ricota no me gustan y el folklore tampoco. Y en las fiestas se pasa música bailable. Revolear el pañuelo con pinta de oligofrénico no es divertido, y tampoco lo son los pogos destructivos sin sentido cuando lo que está sonando ni siquiera es un Compact Disc... Dale careta! ES UN ARCHIVO DIGITALIZADO!
9) La gente que se da aires de intelectual.
No, mandado, no.
No te pongas un saco que te regaló tu abuela, que era del Nono que está en una caja apolillado hace 30 años. No te creas que por usar lentes de marco negro, y grueso vas a saber más de Derridá, que Derridá mismo. No te creas que por citar a Foucault cada cinco minutos en discusiones en las que ni el mismo Michel participaría, vas a a poder explicar con creces la Microfísica del Poder. Escuchar Opera y saberte algún nombre no te da más status social, a mi abuela le encanta la opera y no la llamaron del CONICET para darle una beca. ¿Para qué decir "vetusto", si podés decir mohoso? ¿Para qué decir irrisorio, si podés decir gracioso?
¿Por qué mandado, por qué?
10) Ir al cine, aunque ame el cine.
Pochoclos, caramelos, mucho calor en invierno, mucho frío en verano, butacas incómodas, gaseosas, panchos, tacos, salsa picante, titas, rodhesias, risas, viejos que le comentan a otras viejas lo que va pasando, gente que se para, que se sienta, que se acomoda, que ríe, que llora, que grita, que se asusta... gente.
Suficientes argumentos.